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escrito por Geógrafo Subjetivo
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En algunas de la obras del teatro del ‘Siglo de Oro’ se encuentran esposas engañadas. No son esposas que han sufrido el adulterio por parte de sus maridos, sino mujeres que se casaron pero que fueron abandonadas por estos, no reconociendo la celebración del matrimonio.
¿Cómo podía suceder esto? Sucedía porque se mantenía la idea de que el matrimonio era válido con el mero consentimiento de los contrayentes, sin ninguna otra formalidad. El Concilio de Trento había establecido el matrimonio como negocio jurídico ‘ad sollemnitaten’, es decir, un negocio donde la falta de determinados requisitos formales (específicamente la presencia de un testigo cualificado y de otros dos) implicaba su invalidez. También se establecieron los libros sacramentales. Hay que advertir que los cánones del concilio de Trento tardaron mucho en ser observados generalmente.
Sigue en Geografía Subjetiva.
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