A todos nos enseña Jesús de Nazaret (lo dice alguien que es un ateo convencido y anticlerical declarado) que no sirve la venganza y el odio, sino la misericordia y el perdón; que no hay que apresurarse a querer separar el trigo de la cizaña.
A mi me gusta mezclar el trigo y la cizaña para observar si se tiene paciencia o no, si nos apresuramos o no; me gusta conocer y analizar cómo reaccionamos ante las situaciones que la vida nos presenta.
Hay un tema que me ocupa y preocupa, lo ha abordado nuestro Miguel Álvarez (ex Secretario General del PSOE de Salamanca); ayer también yo lo apuntaba cuando hacía referencia al artículo de José Félix Tezanos publicado en Fundación Sistema. Se trata del relativo a la democracia en el interior de los Partidos Políticos.
Pienso que es totalmente ilegítimo, además de inconstitucional, que a alguien se le pueda llamar la atención, por parte de un partido político, por el hecho de expresar libremente aquello que piensa.
Si algún día a mi, pongo esto como ejemplo, se me llamara la atención por lo que expreso; se que no lo van a hacer pero me gustaría, y además esto lo hicieran por escrito (verbalmente no tomaría en consideración esa sugerencia), me iba a faltar tiempo para remitirle la comunicación al Defensor del Pueblo pidiéndole un informe en el que se me constatara si eso no es una clara vulneración de mis derechos constitucionales a la libertad de expresión; pues los derechos fundamentales tienen carácter de mínimo indisponible e inalienable.
Ningún estatuto ni reglamento interno de ningún partido puede limitar un derecho, además universal, al que nuestra constitución reconoce su carácter de mínimo indisponible e inalienable. He contactado con varios abogados este tema y me han confirmado que esto es así.
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